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“UNA TRADICION EN ACEITE DE OLIVA”

En el tolderío de Payantume, el desierto se detuvo a descansar y sació su sed, porque  vio que el río había humedecido el suelo y todo estaba cubierto de un manto verde. Aquí germinaron semillas de diversas especies y algunas provenientes de otras tierras, como los olivos, traídos  por los conquistadores desde España.

Nicanor González, Feliciano Portilla, entre otros hombres visionarios de la época, y atraídos por las bondades de su fruto, efectúan las primeras plantaciones de olivos, los que posteriormente darían   origen al desarrollo de una esforzada familia de olivicultores de la zona. Entre sus productos se encontraban olivas de las variedades Sevillana y Manzanilla y los primeros aceites de oliva que preparaba la familia en forma artesanal. Don Nicanor, lega a sus hijos: Nicanor Segundo,  Luis Eduardo, Camilo Antonio, Germán Alcides y hermanas, esta tradición que se proyecta en el tiempo. Hoy  Camilo González Valenzuela, reconocido olivicultor de la zona, continúa junto a sus hijos en la producción y elaboración de aceitunas de mesa. Esta arraigada tradición, la unión familiar y la expertiz adquirida, hace que su hijo Robinson González Portilla,   ingeniero en minas de profesión, decida invertir en tecnología de última generación para la elaboración de aceite de oliva de calidad extra-virgen, dando origen a los aceites de oliva : "Payantume" en las variedades: sevillana y manzanilla.

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